Visítalos antes de que desaparezcan

Diego Diaz Martín

¿Qué harías si te dijera que algunos de los destinos que más deseas visitar dejarán de existir en tu vida?

Hay una pregunta que llevo tiempo dándole vueltas y que, cuanto más viajo, más me persigue: ¿y si la lista de sitios que tengo pendientes se queda sin algunos destinos antes de que yo llegue a pisarlos?


No es alarmismo sin base; es ciencia. Es una conversación que todos los que amamos viajar tenemos que empezar a tener con honestidad, y yo más, como profesor de Cambio Climático en la universidad.


Existe ya un término para esto: "last chance tourism", o turismo de última oportunidad. Es ese impulso de ir a ver algo antes de que sea demasiado tarde. Y lo más perturbador es que ese turismo acelerado también contribuye a destruirlo más rápido. El avión que coges para llegar, el resort que se construye para recibirte… forman parte del mismo ciclo que amenaza esos lugares. Un bucle casi kafkiano del que cuesta salir.

Las Maldivas: el paraíso que se hunde


La elevación media de las Maldivas sobre el nivel del mar es de apenas 1,5 metros. Solo eso separa ese paraíso de aguas turquesas del océano que lo rodea. Los científicos calculan que el 80% de sus más de 1.100 islas coralinas podrían ser inhabitables para 2050. No para el año 3000. Para 2050, cuando muchos de nosotros todavía estaremos aquí para verlo.


Antes de que eso ocurra, hay tres experiencias que no puedes perderte: bucear en el Arrecife Banana, en el Atolón Norte de Malé, uno de los puntos de inmersión más espectaculares del planeta, repleto de rayas, tiburones de arrecife y corales de colores imposibles. Visitar la Playa Bioluminiscente de Vaadhoo, donde el plancton marino ilumina la orilla de azul en la oscuridad de la noche, en una imagen que parece sacada de otro mundo. Y cenar en el Restaurante Submarino Ithaa, ubicado a cinco metros bajo el océano, rodeado de arrecifes de coral vivos que te contemplan mientras comes.

Venecia: la ciudad que se ahoga en sus propias postales


Ese primer momento en que sales de la estación de tren y ves los canales, las góndolas, los palacios reflejándose en el agua… es un golpe en el pecho que no olvidarás. Pues esa ciudad lleva décadas hundiéndose, y el cambio climático está acelerando el proceso. El número de inundaciones extraordinarias en la Piazza San Marco se ha duplicado cada década desde 1966. Las compuertas de protección ayudan, pero no son una solución permanente.


Antes de que el agua cambie su cara para siempre, hay tres cosas que tienes que hacer: perderte por los canales secundarios en góndola al amanecer, cuando la ciudad todavía duerme y el silencio solo lo rompe el agua. Entrar a la Basílica de San Marco para quedarte sin palabras ante sus mosaicos dorados del siglo XI, uno de los interiores más opulentos y emocionantes de Europa. Y subir al Campanile, el campanario de 99 metros desde el que, en días claros, se ven los Dolomitas a lo lejos y Venecia entera se despliega bajo tus pies como un mapa de otro tiempo.

La Gran Barrera de Coral: el mayor ser vivo del planeta en cuidados intensivos


El calentamiento del océano provoca blanqueamientos masivos: el coral, estresado por el calor, expulsa las algas que le dan vida y muere. Si la temperatura global sube 2°C por encima de los niveles preindustriales, los científicos estiman que el coral podría desaparecer de los sitios Patrimonio de la Humanidad antes de que acabe el siglo. Dos grados. Suena poco. Sus consecuencias, no.


Mientras siga ahí, no dejes de hacer estas tres cosas: bucear o hacer snorkel en los arrecifes de Cairns, la puerta de entrada más accesible al arrecife y uno de los puntos de buceo más ricos en biodiversidad del planeta. Visitar Whitehaven Beach, en las Islas Whitsunday, considerada la playa más fotografiada de Australia, con una arena de sílice puro tan blanca que no absorbe el calor del sol. Y sobrevolar el arrecife en helicóptero para ver desde el aire el Heart Reef, una formación coralina natural con forma de corazón que parece diseñada por alguien que quería que la amáramos más antes de perderla.

El Kilimanjaro: una montaña que pierde su corona


En 1912, el Kilimanjaro estaba completamente cubierto de hielo y nieve. Hoy ha perdido más del 85% de esa cobertura glaciar. La montaña seguirá ahí, pero el paisaje que atrae a cientos de miles de viajeros al año podría desaparecer en pocas décadas de forma irreversible.


Si lo tienes en tu lista, hay tres experiencias que lo hacen único: hacer la ruta Lemosho o Machame, las más espectaculares de las seis rutas de ascenso, cruzando cinco zonas climáticas distintas en pocos días, desde la selva tropical hasta el ártico. Alcanzar el Punto Uhuru al amanecer, el pico más alto de África a 5.895 metros, y ver cómo el sol tiñe de naranja los últimos glaciares que quedan. Y pasar por el Crater Camp, el campamento dentro del cráter volcánico, uno de los lugares para dormir más insólitos e inhóspitos del planeta.

Kiribati y Tuvalu: países que ya tienen plan B


Hay algo que me parece a la vez perturbador e increíblemente humano: hay países que ya están planificando cómo desaparecer. Kiribati, un archipiélago de 33 atolones en el Pacífico, ya ha comprado tierras en Fiyi para reubicar a su población. Tuvalu enfrenta la misma realidad. Son dos de los países menos contaminantes del mundo. Y también dos de los más amenazados por las emisiones de otros. Hay una injusticia brutal ahí que da mucho que pensar.


Si algún día llegas a estos rincones remotos del Pacífico, no te pierdas la Laguna de Funafuti en Tuvalu, un atolón de una belleza salvaje y sin filtros que todavía conserva su forma de vida tradicional. En Kiribati, la isla de Christmas Island es uno de los mejores puntos del planeta para avistar aves marinas y para la pesca de aguas azules. Y en ambos destinos, la experiencia más valiosa es simplemente sentarse con sus comunidades locales: gente que vive con una conciencia del tiempo y de lo efímero que muy pocos viajeros comprenden hasta que lo experimentan en persona.

Las Seychelles: la joya del Índico que se desmorona


Las Seychelles son uno de esos destinos que aparecen en todas las listas de los viajes de ensueño. Playas de granito rosa, aguas cristalinas, una biodiversidad marina única en el mundo. Y también un país donde el nivel del mar sube aproximadamente 3 milímetros al año, una cifra que supera las estimaciones previas y que ya está causando pérdida real de tierra. Los estudios calculan que una subida de un metro en el nivel del mar podría eliminar hasta el 70% de su masa terrestre. El paraíso, literalmente, reduciéndose.


No te vayas sin ver la Playa de Anse Source d'Argent en La Digue, con sus famosas rocas de granito rosado y sus aguas poco profundas de color esmeralda, posiblemente la playa más fotografiada del Océano Índico. Explorar el Parque Nacional Marin de Sainte Anne, donde el snorkel entre tortugas marinas y peces tropicales es una experiencia que redefine lo que significa ver el mar. Y adentrarte en el Valle de Mai, una selva primaria en Praslin declarada Patrimonio de la Humanidad, donde crece el coco de mer, la semilla más grande del reino vegetal, en un ecosistema que lleva millones de años intacto.

Las Islas Marshall: las que ya luchan por existir en los mapas


En el Pacífico central, las Islas Marshall son un archipiélago de atolones tan bajos que, en muchos puntos, el océano queda a menos de dos metros de distancia. El nivel del mar sube allí entre 7 y 10 milímetros al año, tres veces por encima de la media global. Ya han visto desaparecer bajo el agua varias islas deshabitadas, y la erosión costera avanza sin pausa. Su gobierno lleva años en conversaciones internacionales defendiendo algo que ningún país debería tener que defender: su derecho a seguir existiendo.


Si logras llegar hasta allí, el Bikini Atoll es uno de los puntos de buceo más únicos y sobrecogedores del mundo: un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad donde los naufragios de la era nuclear descansan en el fondo del mar cubiertos de coral, en un escenario que mezcla historia, belleza y melancolía a partes iguales. El Majuro Atoll es el centro de vida del archipiélago, con una laguna interior de colores increíbles ideal para el kayak y la vela. Y la experiencia de convivir con las comunidades locales marshallesas, cuya cultura oral, navegación tradicional y sentido de comunidad siguen intactos, es de las más enriquecedoras que puede ofrecer el Pacífico.

Antigua, las Bahamas y Bardados: El Caribe amenazado


Cuando piensas en el Caribe, piensas en arena blanca, agua turquesa y ese ritmo de vida que te baja las pulsaciones. Pero el Caribe es también una de las regiones más amenazadas del planeta. Los estudios proyectan una pérdida media del 53% de sus playas de arena para finales de siglo bajo un escenario moderado de emisiones. En el caso de las Bahamas, más de 700 islas de baja elevación enfrentan un riesgo creciente de inundación permanente. Una economía construida casi por completo sobre el turismo de sol y playa, amenazada en su base misma.


Mientras esas playas sigan ahí, tienes que ver el Dean's Blue Hole en las Bahamas, el agujero azul más profundo del mundo, un pozo marino de 200 metros de profundidad cuya agua cambia de turquesa a azul marino ante tus ojos. Explorar el Parque Nacional Nelson's Dockyard en Antigua, el único astillero georgiano del mundo todavía en uso, rodeado de bahías y veleros que parecen sacados de otra era. Y bucear en los arrecifes de Tobago Cays en San Vicente, uno de los ecosistemas coralinos más protegidos y mejor conservados de todo el Caribe.

Fiyi: cuando el paraíso tiene que reubicarse


Fiyi es otro de esos nombres que suenan a escapada perfecta. Pero en los últimos años, Fiyi está siendo también testigo de algo durísimo: comunidades enteras que tienen que abandonar sus aldeas costeras y reubicarse tierra adentro porque el océano ya se las está tragando. La erosión costera en algunas zonas ha alcanzado entre 15 y 20 metros de retroceso en las últimas décadas. Sus arrecifes de coral, que son el alma del ecosistema y el motor del turismo, están sometidos a blanqueamientos recurrentes. Y sus resorts de lujo construidos en primera línea de mar llevan años reforzando muros de contención que frenan, pero no detienen, lo inevitable.


Antes de que cambie, hay tres experiencias que definen Fiyi en su mejor versión: explorar los Jardines de Coral de las Islas Mamanuca, un laberinto de arrecifes intactos donde nadar junto a rayas mantaraya es todavía posible. Hacer una excursión a las Cataratas Bouma en la isla de Taveuni, una cascada de tres niveles en medio de una selva tropical que parece no haber sido tocada por el tiempo. Y participar en una ceremonia de kava con una aldea local, la bebida tradicional fijiana compartida en círculo que abre puertas, rompe barreras y te conecta con una cultura de hospitalidad genuina que pocas veces encontrarás en otro lugar del mundo.

¿Y ahora qué?


Me niego a acabar esto con un tono catastrofista, porque no creo en el fatalismo. Pero sí creo en la urgencia.

Los grandes cambios empiezan con decisiones pequeñas tomadas por muchas personas a la vez. Viajar con más intención, elegir turismo local y responsable, presionar como ciudadanos para que las grandes decisiones se tomen. Porque lo que amenaza a Venecia o a las Maldivas no lo va a arreglar una botella reutilizable en el avión. Lo van a arreglar políticas e industrias que cambien de rumbo.


La buena noticia es que el cambio es posible. La mala, que el margen de tiempo se estrecha.


¿Cuántos de estos destinos tienes en tu lista? Yo tengo varios. Y cada vez que los miro, siento algo que no sé si llamar melancolía anticipada o simplemente motivación para moverme. Para ir. Para verlos. Y para hacer algo, aunque sea pequeño, para que duren un poco más.


¿Te ha generado algo este artículo? Me encantaría leer tu opinión en los comentarios.








Por Diego Diaz Martín 3 de abril de 2026
Descubre las procesiones de Semana Santa más impactantes del mundo y por qué no basta con verlas: entenderlas puede cambiar tu forma de viajar.
Por Diego Diaz Martín 2 de abril de 2026
Conoce los lugares más fríos del mundo, sus temperaturas extremas y cómo el calentamiento global está afectando estos destinos únicos.
Por Diego Diaz Martín 24 de enero de 2026
Descubre 100 curiosidades poco conocidas de la Torre Eiffel y los tours mejor valorados para vivir París desde su icono más famoso.
Por Diego Diaz Martín 19 de enero de 2026
Descubre qué ver en Luxemburgo en 3 días: castillos medievales, paisajes naturales, pueblos con encanto y transporte gratuito para viajar sin prisas.
Por Diego Diaz Martín 22 de noviembre de 2025
Descubre qué ver en la Gran Mezquita Sheikh Zayed de Abu Dabi: sus cúpulas majestuosas, salas de mármol, lámparas gigantes y rincones imprescindibles para tu visita. Una guía clara y útil para aprovechar al máximo este icono de Emiratos Árabes Unidos.
Por Diego Diaz Martín 4 de octubre de 2025
Mazatlán, cultura, gastronomía, playas, pulmonías, música de banda, historia viva, sabor a mar y los atardeceres más espectaculares de todo México.
Por Diego Diaz Martín 21 de julio de 2025
Descubre qué llevar al Camino de Santiago. Checklist, consejos y experiencia personal para prepararte en rutas de 6 a 7 días.
Por Diego Diaz Martín 5 de julio de 2025
Benidorm es playas, sol, parques temáticos y una ciudad vibrante todo el año. Guía de viaje con los mejores lugares que ver, cómo llegar y qué hacer.
Por Diego Diaz Martín 10 de junio de 2025
Hay ciudades que se cuentan en libros de historia, y otras que se cuentan en sus piedras. Varsovia es ambas.
Por Diego Diaz Martín 2 de mayo de 2025
Más allá del arte, descubrí 10 verdades que transformaron mi forma de mirar este lugar. 
Más entradas